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Metodologías Ágiles: garantía del éxito en las organizaciones excelentes

Esther Díaz, Directora de Gestión y Buen Gobierno del Club Excelencia en Gestión

Las metodologías ágiles están siendo adoptadas cada vez por más organizaciones que buscan emprender el camino hacia la gestión excelente, innovadora y sostenible. Desempeñan un factor crítico en el proceso de su transformación ayudándolas a ser más flexibles, a adaptarse mejor a los cambios y a aprovecharlos como una ventaja competitiva.

En un mundo empresarial que demanda procesos más organizados y resultados eficientes, la actualización constante es sin duda indispensable. Aquí entran en juego las metodologías ágiles, estrategias integrales de desarrollo, gestión y entrega de proyectos que despuntan en el panorama mundial.

Lo primero que debes estar preguntándote es qué diferencia a las metodologías ágiles de las tradicionales. Es un buen punto de partida, ya que el camino hacia un futuro de excelencia comienza por entender dónde estamos actualmente, para poder avanzar y mirar al futuro.

La metodología tradicional tiene un enfoque lineal o de “cascada”, en el que el proyecto pasa por un ciclo de vida definido: inicio, planificación, ejecución y medición. El proyecto queda planificado de antemano, sin posibilidad de adaptar los requisitos ni las necesidades. Los objetivos son fijos pero el presupuesto y los tiempos son variables, lo que muchas veces termina por perjudicar el proceso y el resultado final.

En contraposición, las metodologías ágiles priorizan el trabajo conjunto de equipos interdisciplinarios, la comunicación y colaboración con los clientes y, sobre todo, la flexibilidad. Implican un cambio de gestión de proyectos, los mismos se dividen en pequeñas partes para ser completadas y entregadas en plazos más cortos.

Si bien son muchas las ventajas que obtendremos con la utilización de metodologías ágiles, quisiera destacar cuatro: entregas más veloces y continuas; mayor calidad de producto final; detección temprana de errores y reducción de riesgos; y aumento en la motivación de las personas.

Los equipos de trabajo son autogestionados con énfasis en fomentar la creatividad e innovación de sus participantes, e multidisciplinarios, poniendo especial atención en el trabajo colaborativo entre diferentes áreas de una organización. ¿El resultado? Personas muy involucradas y motivadas para entregar el mejor producto final.

Ya mencionados los beneficios de las metodologías ágiles, me gustaría señalar algunas de las más utilizadas y conocidas: a) Kanban: de manera visual, a través de tarjetas, se clasifican las tareas en bloques para visualizar más claramente los avances y responsables; b) Scrum: a través de Sprints (instancias de trabajo incrementales), el proyecto va tomando forma hasta alcanzar su plena potencialidad; y c) Extreme Programming (XP): pensada para espacios de trabajo muy cambiantes, donde la retroalimentación permanente es indispensable. Aquí, los cambios no son sólo inevitables, sino que, resultan hasta beneficiosos.

Entre los socios del Club Excelencia en Gestión, tenemos claros ejemplos de organizaciones ágiles, de empresas que se han transformado apoyándose en el Modelo EFQM. Son organizaciones ágiles y dinámicas, con un firme compromiso con la transformación y la mejora continua, siendo referentes por un modelo de negocio apoyado en tres pilares básicos: Excelencia, Innovación y Sostenibilidad, que les ayudan a avanzar y conseguir mejores resultados.

Una referencia a una reseña que leí recientemente decía algo así: “Si aplicas la agilidad puntualmente y de manera sesgada, simplemente parecerás ágil. Solo si la prácticas plenamente y crees en ella, entonces serás realmente ágil”.

Y tú, ¿quieres ser o parecer ágil?

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