Este informe sitúa el foco en la transformación del panorama económico y financiero global, marcado por la ralentización del crecimiento en Europa, la resistencia de la economía estadounidense y el avance de China en sectores estratégicos como la energía y la tecnología.
Para España, el contexto es de crecimiento más débil del esperado, con revisiones a la baja en las previsiones del PIB, condicionadas por el estancamiento de la productividad, el aumento de costes laborales y la moderación de las exportaciones en un entorno internacional menos favorable.
También analiza tendencias de largo plazo como la transición energética, el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y la inversión, y los riesgos asociados a la fragmentación geopolítica. A nivel financiero, se advierte sobre la persistencia de tipos de interés elevados durante más tiempo y la necesidad de reforzar la estabilidad fiscal en países con mayor vulnerabilidad, entre ellos España.
En conjunto, el informe ofrece una lectura estratégica sobre cómo los cambios estructurales y coyunturales redefinirán la competitividad y el posicionamiento económico de España y Europa en el nuevo orden global.