El Congreso Internacional para la Medición y Evaluación de la Comunicación AMEC 2025 se centró en cómo la medición ha evolucionado de ser una función técnica a convertirse en una herramienta estratégica clave en un entorno global marcado por la desinformación y la volatilidad. Las intervenciones destacaron la importancia de la reputación como activo crítico para las organizaciones, especialmente en un contexto de creciente desconfianza en gobiernos y medios de comunicación. Las soluciones tecnológicas, como audiencias sintéticas y modelos predictivos basados en inteligencia artificial, han emergido como herramientas esenciales para simular comportamientos ante crisis y anticipar riesgos, sin reemplazar la consulta directa con los grupos de interés.
Se subrayó la necesidad de transformar el rol del Chief Communications Officer (CCO) en un líder estratégico basado en datos, capaz de influir en la toma de decisiones empresariales. Los expertos destacaron que los sistemas de IA, como los modelos de lenguaje grande (LLMs), se están convirtiendo en nuevos grupos de interés, lo que exige un enfoque innovador en la gestión de la reputación digital. Además, se presentó la actualización de los Principios de Barcelona 4.0, un marco de referencia global para la medición de la comunicación que promueve la alineación de los objetivos de comunicación con los de negocio y la evaluación de resultados mediante métricas cualitativas y cuantitativas, impulsando una gestión ética y responsable de los datos.