Este informe, elaborado por el Banco de España, describe una región que ha mostrado una notable resiliencia en un entorno internacional incierto. Aunque no se han materializado los escenarios más adversos previstos en informes anteriores, persisten riesgos significativos: inflación elevada en varios países, limitado margen fiscal y alta exposición a shocks externos. La mayoría de los bancos centrales están en ciclos de relajación monetaria (salvo Brasil), pero el ritmo y la intensidad varían por país. A su vez, las políticas comerciales, migratorias y monetarias de EE. UU. continúan condicionando el panorama económico regional, afectando especialmente las remesas y la estabilidad financiera de algunos sectores.
En el frente externo, la reciente imposición de aranceles estadounidenses ha tenido efectos desiguales. Si bien aún no se perciben impactos negativos directos en las exportaciones latinoamericanas hacia EE. UU., las simulaciones apuntan a un mayor efecto adverso en México por su elevada exposición comercial. Los mercados financieros han mostrado dinamismo y apreciación de divisas, pero la región mantiene vulnerabilidades ante la evolución futura del dólar y de las tasas internacionales. Además, el endurecimiento migratorio en EE. UU. podría reducir los flujos de remesas, con efectos potenciales sobre el consumo, la inclusión financiera y el crédito en países receptores.
El documento enfatiza que, para sostener la resiliencia demostrada, América Latina debe fortalecer la credibilidad fiscal, mejorar los mecanismos de protección ante shocks externos y promover la inclusión financiera. También subraya la necesidad de redes de seguridad financiera más robustas y coordinadas para enfrentar la volatilidad internacional.