Este documento proporciona una guía estratégica para navegar la incertidumbre económica y capturar oportunidades de crecimiento mediante la gestión activa, alineando las carteras con las tendencias globales clave en tecnología, sostenibilidad y transformación económica.
Se destaca un panorama económico caracterizado por un "aterrizaje suave" en la primera mitad del año, con una moderación en la inflación y un enfoque monetario más neutral por parte de los bancos centrales. Sin embargo, se anticipa un incremento de la incertidumbre en la segunda mitad debido a presiones fiscales, tensiones geopolíticas y cambios en políticas económicas clave, particularmente en Estados Unidos. Este contexto exige un enfoque de inversión activo que permita adaptarse a un entorno cambiante.
Entre las estrategias propuestas, se destacan la diversificación más allá de activos tradicionales, como acciones y bonos, hacia mercados privados, infraestructuras y activos reales, con el objetivo de reforzar la resiliencia de las carteras.